
Scriptor incipiat!
Empiezo este proyecto el primero de marzo no por casualidad, sí por azahar. El de los naranjos en flor de mi Tierra, Valencia. Una Valencia positiva en mi química. La Química que mi madre no terminó y aquí estoy yo como ejemplo vivo, intentando explicar a un foráneo cómo funciona la noria que da agua, la vida aquí y allá donde haya sed de ser. Ser humano, ser vivo. Vivo como tiovivo en feria de desganado. Perdido, mare-hado, por, entre, y sobre el temporal de Trumpetas y la peste mundial a almizcle* (*musk, en inglés) que enmascara, ¿Musk qué hará?, ese olor a azahar de esta terreta meua y el frescor del aliento de la vida de este planeta y quién sabe si alguno más. La madre Gaia aparece muerta a la derecha de la cuneta del discurso sensato. Y me pregunto si al nacer una ideología, la matrona-sociedad tiene recurso alguno para cortar su cordón umbilical tan al ras que nadie pueda mirarse el ombligo y sólo este, porque no hay donde mirar. Que no haya ombligos, digo!
Y llega la musa, mi musa mimosa, y me inspira y recuerda al leerme y darme cuerda -ELLA, mayúscula, es muy cuerda y es mi cuerda- que hubo dos sin ombligo y estos son, ni Musk ni Menos, Adán y Eva, tanto monta, tanto da, que hoy día nada importa el orden de creación, pues su fruto, el resto de hombres, lectoras, sombras de hembras, y machos sin atar, cabalgan en igualdad de costillas la libertad conseguida tras años de comer manzanas. Y así, prohibida la venta de acciones de fraternidad, que es lo suyo y lo nuestro, en la calle del Muro de la Gran Manzana; en venta el mundo del humo de los rastrojos de la cosecha de éstas, manzanas, que vino a quemar Caín en su egoísmo; vivimos de alquiler en el quinto pino, rama número seis, Avenida de Fausto. Bienvenida seas, mujer, al barrio de mi bien y mi mal. Lee este cuento antropológico con voluntad de creer. Te va a gustar. Trata tangencialmente de la planta de la malva, la amapola, del opio del pueblo, que fuma la heroína del cuento: la mona.







Deja un comentario