8 de marzo

Cuál fue mi sorpresa cuando al empezar a vivir juntos y no saber cómo referirme a ella; si como novia, o pareja… y va y era ya mi mujer!
Me lo dijo el diccionario. Me alegré.
Es la 4ª aceptación de “mujer” en el diccionario de la RAE. “Esposa o pareja femenina habitual, con relación al otro miembro de la pareja.”
Y sí, así es. Triste tener que buscar el significado de la palabra mujer, pero ¿qué mejor día que hoy? Un día alegre y de celebración.
Pluralizar la palabra no es lo mío: Una. Mujeres, en plural, no sé. Puede resultar machista, si se exclama conduciendo. Puede parecer una generalización injusta, en un día de reivindicación justa.
Hay un serio problema de géneros y plurales en este idioma y en otros. De ahí que sean necesarias las manifestaciones.
Hablaré de mí y mi contexto y que cada cual entienda lo que quiera.
Mi pareja, que es mujer y mi contexto, ha ido hoy a la manifestación. Yo no. Y no por no ser feminista. Creo que lo soy más que ella. Me he quedado organizando una mudanza, la mía y nuestra.
Y pregunto a la audiencia: ¿ustedes saben que hay otras culturas?
[«Ah, ¿sí? ¿Y qué levantan?» – preguntaba el vasco del chiste.]
Y cada persona -gracias, gramática, por ser femenina esta palabra- es un mundo, un individuo -¡toma masculino!-
Y lo que unos reivindican, otros lo dan por hecho y felicitan. Y no hay consenso.
A lo que voy:
El 8 de marzo el mundo celebra el día de LA mujer. Pues bien, yo celebro mi aniversario con UNA mujer.
Y es que el 8 de marzo de 2023 me planté, a primera hora de la mañana, con un ramo de rosas rojas debajo de su casa a esperar que me abriera el portal para tener nuestro primer encuentro sexual.
Esperando a que bajara, pasó un grupo de mujeres que gritó «ole, ole y olé». Sinceramente, el tímido feminista radical que hay en mí, que piensa que regalar flores a una mujer el día de la mujer es lo más machista que hay, no sabía donde meterse.
Pero también hay un hombre español enamorado, de mediana edad, que ha bebido de esta cultura toda su vida y no lo puede evitar. El ser machista, digo.
Pero esto no es el quid de la cuestión. La cuestión es: ¿por qué hay cuestión?
Es una cuestión de romanticismo y símbolos. No de géneros. Y nada más, ¿no?
Pues no. También hay quien cuestiona el romanticismo.
Incluso a quien amas. De ahí el vídeo que acompaña a la canción del día para mí: Woman. Con Yoko Ono y Lennon paseando el qué dirán por Central Park.
Ese es el que escribe. Un anónimo, un valiente prudente, y también, un cobarde verborreico.
Un hombre que ama a UNA mujer y se le da bien hacerlo, pero no puede hablar de mujeres, porque no lo es.
No hay más plurales en mí, hoy, que una más uno, familia; y dos, familia, más uno, familia. Esa es mi realidad.
Plurales que se convierten en singular: familia.
Soy singular.
Y «esto» lo escribo en 1ª persona: yo. Yo soy caleidoscópico. En otras ocasiones me leerán hacer apología de la individualidad. Pero hoy me siento muy grupal.
Un grupo humano, multigénero, del que me siento parte integral: la humanidad.
Y de eso sí que quiero hablar… mañana.
Hoy toca amar.
Hoy, 8 de marzo de 2025, hemos cenado mi mujer y yo y ha pasado un vendedor de rosas y le he dicho, por inercia, que no. Ella ha dicho que sí.
Hemos hablado del tema y puede que varios meses al año de nieve marquen la diferencia en la percepción de una simple flor.
Hay diferentes culturas, clímax y mujeres.
Ha pagado ella la cena, con la tarjeta de la cuenta conjunta. Todo un detalle que ha comentado después con sorna con su grupo de amigas.
Humor. Temor a no ser correcto. Amor.







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